La Baja Edad Media

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El imperio de Federico Barbarroja

En 1152, sobre la tumba de Carlomagno (en Aquisgrán). Federico I de Hohenstaufen fue nombrado rey de Alemania. El joven monarca, de padre gibelino y madre güelfa, dos facciones hasta entonces enfrentadas por el Dominium Mundi (los primeros daban su apoyo al imperio, mientras que los segundos a la Iglesia), recibió el apodo de ´´Barbarroja´´ por el color de su tupida barba.

Federico Barbarroja representaba el afán de instaurar el imperio en toda su extensión, y estaba decidido a retomar el diseño de Otón I para volver a elevar la autoridad imperial a su grandeza y prestigio originales. Tras afianzar el poder imperial en Alemania, centro su atención en Italia, donde los comuni (ciudades con autonomía política) habían aprovechado las luchas internas del imperio para ensanchar sus dominios y ampliar su soberanía. Los objetivos del emperador  eran varios: someter a los comuni, imponer la supremacía el emperador sobre el papado y extender la influencia germánica hacia el sur de Italia

En 1154, se dirigió por primera vez a Italia, donde los señores feudales anhelaban su llegada, En roma el papa también solicitaba su intervención para conseguir para conseguir sofocar la rebelión del pueblo, que bajo el liderazgo del monje Arnaldo de Bres;ia había constituido una ciudad-estado libre. Ese mismo año, Federico Barbarroja convocó la Dieta de Roncaglia, donde informó a los representantes de los comuni de su intención de nombrar en cada cuidad a un podestá (primer magistrado). Una vez en Roma, hizo capturar a Arnaldo (que acabó en la hoguera como herege) y se hizo coronar emperador por el papa Adriano IV. En 1158, convocó otra Dieta en Roncaglia, a la que asistieron los grandes señores alemanes e italianos, que supuso un duro golpe para el feudalismo puesto que se definieron las regalías que correspondían al soberano: promulgar las leyes, nombrar a los magistrados, acuñar la moneda, imponer tasas y armar el ejército; derechos de los comuni habían usurpado y debían devolver. Crema t Milán se rebelaron, pero fueron destruidas.

Mientras tanto, crecía la tensión con la Iglesia. Cuando en 1159 Alejandro III fue elegido papa, Federico nombró un antipapa, Victor IV. Varias ciudades del Véneto y Lombardía se opusieron a esta decisión y constituyeron una alianza defensiva: la Liga Lombardía. El papa, los normandos y los bizantinos se sumaron también a la oposición encabezada por la Liga, que consiguió resolver sus diferencias con el emperador gracias a la victoria de los comuni en la batalla de Legnano de 1176 Federico reconoció como papa a Alejandro III y en 1183 estipuló la Paz y Constanza con las ciudades-estado, a las que devolvió muchas de las regalías de las que gozaban antes del conflicto, pero se reservó el derecho de convalidar la elección de los magistrados, cónsuales y podestá. En 119, Federico I murió.

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